Trujillo ante sus obras en el estudio.
Durante más de treinta años he pintado para entender lo que se mueve dentro y fuera de nosotros, de mí. Mi obra no nace de una idea aislada, sino de una experiencia de vida marcada por los desplazamientos, los cambios de lugar y la necesidad de encontrar un espacio propio.
Cuando miro un cuerpo que camina, que se detiene o que cruza una calle, no veo únicamente una figura. Veo una historia. Veo una decisión, una espera, una pérdida, una búsqueda. Veo todo aquello que nos empuja a avanzar, incluso cuando todavía no sabemos hacia dónde.
Pinto mi historia a través del tránsito
Mi trabajo artístico parte de una convicción: moverse es un derecho humano fundamental, pero también es una experiencia emocional. A lo largo de mi trayectoria he investigado el tránsito literal y metafórico de las personas a través de los espacios y las ciudades que habitan.
He pasado de la figuración a una abstracción cada vez más libre. No me interesa describir una escena de forma literal. Me interesa deconstruirla hasta encontrar su esencia: el ritmo de un desplazamiento, la tensión de un encuentro, la huella que deja un cuerpo cuando atraviesa un lugar.
Trabajo con la luz, la sombra, la textura y la línea. Dejo que el acrílico, la acuarela, las capas y los empastes conduzcan parte de la narración. Cada trazo se convierte en una dirección posible. Cada figura abstracta conserva algo de la persona que fui, de la que soy y de todas las personas que han cruzado mi vida.
Tránsito: caminar hacia otro lugar
En la serie Tránsito llevo esta investigación al movimiento de los cuerpos. Mis personajes avanzan, se cruzan, se separan y persisten. No representan a una persona concreta, sino una condición humana que todos compartimos: estamos siempre caminando hacia algún lugar.
En esas obras aparece también mi propia historia. Nací y me formé en Cuba, un territorio de mar, memoria y movimiento. En 2014 vine a vivir a España. Ese desplazamiento no fue solo un cambio geográfico. Transformó mi manera de mirar, de trabajar y de comprender mi propia trayectoria.
Deambular II, serie Tránsito.
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Deambular II y Deambular III nacen de esa reflexión sobre el movimiento, el camino y la búsqueda de un lugar propio.
Deambular III, serie Tránsito.
Ver Deambular III
Vidas Inversas: mirar la vida desde otra dirección
En la serie Vidas Inversas me acerco a esa misma experiencia desde otro sitio. Me interesa pensar en las vidas que podrían haber sido, en los caminos que se bifurcan y en la manera en que una decisión puede cambiar la dirección de toda una existencia.
Una vida nunca es completamente lineal. Está hecha de avances, retrocesos, pausas y giros inesperados. A veces llegamos a un lugar para descubrir que todavía llevamos dentro el paisaje del que partimos. A veces necesitamos mirar nuestra historia al revés para comprender por qué hemos llegado hasta aquí.
Sombras I, serie Vidas Inversas.
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En Sombras I y Sombras II exploro esa zona ambigua en la que la identidad se transforma. Las sombras no son únicamente ausencia de luz: también son memoria, posibilidad y todo aquello que continúa acompañándonos mientras cambiamos.
Sombras II, serie Vidas Inversas.
Ver Sombras II
En estas obras no intento ilustrar mi biografía. Intento transformarla en un lenguaje visual que pueda ser compartido. Las figuras, las capas y los gestos hablan de identidad, memoria y pertenencia, pero también dejan espacio para que cada espectador encuentre su propio recorrido.
Cada obra es un mapa
Hoy entiendo mi pintura como una forma de narrar sin explicar. Cada obra reúne desplazamientos físicos, recuerdos y decisiones artísticas. Desde Cuba hasta España, desde las primeras piezas que firmé como Pardillo hasta las que firmo como Trujillo, he ido construyendo un lenguaje que nace de la necesidad de avanzar.
No pinto únicamente lo que veo. Pinto lo que permanece después del viaje. Pinto las huellas, los vínculos y las transformaciones que nos acompañan cuando cambiamos de lugar. Por eso digo que cada obra es un mapa y cada trazo, una huella.
Mi historia está en ese mapa. Y quizá, cuando alguien se detiene ante una de mis pinturas, puede reconocer en ella algo de su propio movimiento: el deseo de ir hacia otro lugar, de volver a empezar o de encontrarse a sí mismo.
El viaje de la obra continúa
Para mí, una pintura no termina cuando la firmo y le aplico su última capa de barniz protector. Su recorrido continúa cuando sale del estudio y encuentra un nuevo espacio, una nueva mirada y una nueva historia que la acompaña.
Preparo cada obra personalmente para su viaje, con protección y embalaje premium. Ofrezco envío gratuito a España, Portugal, Europa y Norteamérica, sin importe mínimo, para que adquirir una pieza original sea una experiencia cuidada desde el estudio hasta su destino.
Si alguna de estas obras conecta contigo, puedes conocer todos sus detalles y adquirirla directamente desde su ficha. Así, el mapa continúa: una nueva obra sale de mi estudio y comienza a formar parte de la vida de quien la ha elegido.